Desde los afectos - Mario Bemedetti

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¿Cómo hacerte saber que siempre hay tiempo?

Que uno sólo tiene que buscarlo y dárselo.

Que nadie establece normas salvo la vida.

Que la vida sin ciertas normas pierde forma.

Que la forma no se pierde con abrirnos.

Que abrirnos no es amar indiscriminadamente.

Que no está prohibido amar.

Que también se puede odiar.

Que el odio y el amor son afectos.

Que la agresión porque sí, hiere mucho.

Que las heridas se cierran.

Que las puertas no deben cerrarse.

Que la mayor puerta es el afecto.

Que los afectos nos definen.

Que definirse no es remar contra la corriente.

Que no cuanto más fuerte se hace el trazo más se dibuja.

Que buscar un equilibrio no implica ser tibio.

Que negar palabras implica abrir distancias.

Que encontrarse es muy hermoso.

Que el sexo forma parte de lo hermoso de la vida.

Que la vida parte del sexo.

Que el "por qué" de los niños tiene un por qué.

Que querer saber de alguien no es sólo curiosidad.

Que para saber todo de todos es curiosidad malsana.

Que nunca está de más agradecer.

Que la autodeterminación no es hacer las cosas solo.

Que nadie quiere estar solo.

Que para no estar solo hay que dar.

Que para dar debimos recibir antes.

Que para que nos den también hay que saber como pedir.

Que saber pedir no es regalarse.

Que regalarse es en definitiva no quererse.

Que para que nos quieran debemos demostrar qué somos.

Que para que alguien sea hay que ayudarlo.

Que ayudar es poder alentar y apoyar.

Que adular no es ayudar.

Que adular es tan pernicioso como dar vuelta la cara.

Que las cosas cara a cara son honestas.

Que nadie es honesto porque no roba.

Que el que roba no es ladrón por placer.

Que cuando no hay placer en las cosas no se está viviendo.

Que para sentir la vida no hay que olvidarse que existe la muerte.

Que se puede estar muerto en vida.

Que se siente con el cuerpo y la mente.

Que con los oídos se escucha.

Que cuesta ser sensible y no herirse.

Que herirse no es desangrarse.

Que para no ser heridos levantamos muros.

Que quien siembra muros no recoge nada.

Que casi todos somos albañiles de muros.

Que sería mejor construir puentes.

Que sobre ellos se va a la otra orilla y también se vuelve.

Que volver no implica retroceder.

Que retroceder también puede ser avanzar.

Que no por mucho avanzar se amanece cerca del sol.

Cómo hacerte saber que nadie establece normas salvo la vida?


Mario Benedetti

4 comentarios:

fandestéphane dijo...

Me gustan todos los poemas que nos ofreces, me encanta la poesia y me gusta estar aquí.

Un beso Tere

Teresa dijo...

Y a mi me gusta que tu estes aquí, así no me siento tan sola...

Un abrazo fandestéphane.

fandestéphane dijo...

A ti, la dama,
la audaz melancolía
que con grito solitario
hiendes mis carnes
ofreciéndolas al tedio.

Tú que atormentas mis noches
cuando no sé que camino
de mi vida tomar.
Te he pagado cien veces mi deuda.

De las brasas del ensueño
sólo me quedan las cenizas
de una sombra de la mentira
que tú misma me habías
obligado a oir.

Y la blanca plenitud
no era como el viejo interludio,
y sí una morena de finos tobillos
que me clavó la pena
de un pecho punzante en el que creí
y que no me dejó mas que
el remordimiento de haber visto
nacer la luz
sobre mi soledad.

De la película LÉOLO

Es un placer acompañarte
besos

Teresa dijo...

que me clavó la pena
de un pecho punzante en el que creí
y que no me dejó mas que
el remordimiento de haber visto
nacer la luz
sobre mi soledad.

Que bonita poesía fandestéphane , me ha gustado. Muchas gracias. Encantada de que me acompañes.

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