Carta de amor de Frida Kahlo a Diego River



 

Diego:

Nada comparable a tus manos ni nada igual al oro-verde de tus ojos.
Mi cuerpo se llena de ti por días y días.
Eres el espejo de la noche. La luz violeta del relámpago. La humedad de la tierra.
El hueco de tus axilas es mi refugio.
Toda mi alegría es sentir brotar la vida de tu fuente-flor que la mía guarda para llenar todos los caminos de mis nervios que son los tuyos

Mi Diego:
Espejo de la noche.
Tus ojos espadas verdes dentro de mi carne, ondas entre nuestras manos.
Todo tú en el espacio lleno de sonidos - En la sombra y en la luz. Tú te llamarás Auxocromo el que capta el color. Yo Cromoforo - La que da el color.
Tú eres todas las combinaciones de números. La vida.
Mi deseo es entender la línea la forma el movimiento. Tú llenas y yo recibo. Tu palabra recorre todo el espacio y llega a mis células que son mis astros y va a las tuyas que son mi luz. George Sand pasó a la historia por su relación tormentosa con Frederick Chopin, mientras que su relación con Alfred de Musset quedó en segundo término. Sin embargo, le dedicamos acá igual espacio a ambos amores de Aurore Dupin( tal su verdadero nombre).
Chopin había crecido en una familia pacífica, unida, en uno de esos hogares simples en los cuales todos los detalles de la vida diaria llegan a ser menos prosaicos gracias a la distinción natural provista por el sentimiento y los hábitos religiosos.
Lo habían recibido cuando joven en los círculos más aristocráticos, y la mayoría de las bellezas más festejadas le habían sonreído por su juventud. La vida social, y la influencia femenina habían ayudado a hacerlo ultra refinado.
George Sand y Chopin no se atrajeron en una primera instancia, Chopin tenái la impresión de que ella era un marimacho, y la Sand lo encontraba afeminado.
Quizá eso mismo los lleva a una atracción aceptando una pervertida inversión de roles.
Ella hizo los primeros avances. Es fácil ver qué le encantó en él. En parte existía el contraste absoluto de sus naturalezas opuestas. Ella era toda la fuerza, de una naturaleza expansiva, exuberante. Él era muy discreto, reservado y misterioso. En el comienzo la visión negativa se revierte y surge la atracción. Escribe George Sand en una carta: “No nos veremos todos los días, no poseeremos todos los días el fuego sagrado, pero habrá días hermosos y llamas sagradas. He conocido diversas clases de amor: amor de artista, amor de mujer, amor de hermana, amor de religiosa, amor de poeta. ¿Qué podría añadir?. No soy inconstante...”
Chopin dice en su diario: “La he vuelto a ver tres veces. Me miraba fijamente a los ojos mientras yo tocaba; era música un poco triste, leyendas del Danubio, y mi corazón bailaba con ella, y esos ojos en mis ojos, ojos sombríos, ojos singulares, ¿qué decían? Se apoyaba en el piano y sus miradas hechas besos me inundaban Había flores alrededor. Mi corazón estaba preso. La he vuelto a ver después dos veces. Ella me ama...”
Claro que esta relación de nueve años termina en el rompimiento. Como dijo Liszt de manera enérgica. “el precisa todo el que había intolerablemente incompatible, diametralmente enfrentado y secretamente antitético entre dos naturalezas que parecían haber sido dibujadas mutuamente el uno al otro por una atracción repentina y superficial, para repelerse más adelante encendidamente con toda la fuerza del dolor inexpresable y del aburrimiento.
Pese a los temores que plantea su otro amor, Alfred de Musset en otra carta que encuentras aquí al declararle su amor, ella no se rió de él, y no le mostró la puerta. Las cosas no demoraron mucho, evidentemente, como ella escribe a su confesor, Sainte-Beuve: "me he enamorado, y muy gravemente esta vez, con Alfred de Musset."
Declararía también que "he encontrado un candor, una lealtad y un cariño que me encantan. Es el amor de un joven y la amistad de un camarada."
Esta relación pasó por dolorosas instancias, traiciones, separaciones, y en el final Musset desaparece en el interior del país, y escribe la versión de su propia historia de amor en Confesiones de un hijo del siglo. Ella le escribe una sucesión de cartas desesperadas, rogándole poder volver a verlo. La respuesta nunca llega...
Es sólo después de su muerte, muchos años más tarde, cuando le devuelven esas cartas, que George descubre que Alfred jamás llegó siquiera a abrirlas.



 

Frida Kahlo

6 comentarios:

pluvisca dijo...

El amor es como un huracan de fuerzas encontradas, de quimica salvaje hecha materia cuando los cuerpos se encuentran.Una mirada puede derritar o transpasar de dolor...

Un abrazo

emilio dijo...

Tortuosas relaciones. C' est L'amour...

Saludines.

Reflexiones de Emibel dijo...

Relaciones pasionales, lo has escrito de una manera tan realista que parecía estar al lado de estos personajes.
Gracias por compartir est información tan preciosa.
Besicos

Fabia dijo...

Hola soy la mujer de Xavi de Semeyes, él aun tiene algún problema técnico con blog y de momento no puede responder, por eso te rspondo yo, lo mismo nos conocemos ¿no?, paseamos mucho por San Lorenzo, jeje. Si entras en mi blog igual pillas alguna pista.
Besinos paisana.
por cierto tienes un blog mu currao.

Teresa dijo...

Gracias a todos. Por vuestras palabras.

Fabia bienvenida, ya me pasare por tu bolg... ando algo atareada.

besitos

Marita dijo...

Un amor sin duda dificil , pero no por eso deja de ser amor ...saludos.

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