Una carta de mujer - Marceline Desbordes-Valmore

Te escribo, aunque ya sé que ninguna mujer
debe escribir;
lo hago, para que lejos en mi alma puedas leer
cómo al partir.

No he de trazar un signo que en ti mejor grabado
no exista ya.
De quien se ama, el vocablo cien veces pronunciado
nuevo será.

La dicha sea contigo; yo solo he de esperar,
y aunque distante,
yo me diento ir a ti para ver y escuchar
tu paso errante.

¡Jamás la golondrina al cruzar el sendero
pueda atraparte!
Será mi fiel cariño que pasará ligero
para rozarte...

Tú te vas, como todo se va... Su éxodo emprenden
la luz, la flor;
el estío te sigue; las tormentas sorprenden
mi triste amor.

De esperanza y zozobra suspira mientras tanto
el que no ve...
Repartámoslo bien: a mi me queda el llanto,
a ti la fe.

Yo no quiero que sufras, que está muy arraigado
mi amor por ti.
Quien desea dolores para el ser adorado
guarda odio para si.
    Marceline Desbordes-Valmore

    4 comentarios:

    pluvisca dijo...

    Es muy hermosa, también triste.

    Me quedo con el último párrafo que para mi es muy muy cierto: "Quien desea dolores para el ser adorado guarda odio para si"

    Un abrazo apretao

    Andicozmania dijo...

    Grcias Teresa por tus comentarios en mi blog, los tuyos tambien son muy interesantes.
    Saludos.
    Espero conocerte algun dia.

    Ema dijo...

    Muy lindos los poemas que aquí dejas. Gracias por comentar en mi blog y por mostrarnos la poesía e imagenes que te gustan, qué estes bien!!

    Teresa dijo...

    Gracias por vuestras palabras.

    Un saludo muy cariñoso-

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