Y te perdí mujer. En el camino - Pablo Neruda

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Y te perdí mujer. En el camino
me prendiste una lámpara fragante,
entonces se aromaron y se hicieron divinos
todos estos cansancios humildes y constantes
No sé si apenas eras una leyenda o eras
un río que afluía para todo dolor
pero si fue leyenda para mi
enfloreciste aromas dentro de mi canción.

Hiciste un semillero de ilusiones
que vivió ingenuamente en mi tristeza.
Lentamente. Fue el jugo de rencores
echados sobre el jugo de rencores
sobre el manto de la ilusión ingenua.

En mi torre de odios tuviste una ventana
(Un vidrio ilusionado, transparente y gentil.)

Ya se quebró. Es inútil que te llame mi amada
porque, mujer, en una negrura te perdí.


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Pablo Neruda 

(Chile, 1904 -1973)

No Se Rogar Amor - Yuri Tabak

Aunque mis manos se agrieten en las sombras
buscando tu imagen que desapareció
de pronto,
aunque mis labios en silencio te nombren.
Yo no se rogar amor.

Aunque los pájaros le canten cada día
a mi corazón que se siente triste.
aunque los silencios se asemejen a latidos
que se alejan y resuenan allá lejos.
No se rogar amor.

Mis manos conservan las caricias prometidas.
Y los sueños forjados entre besos
sin embargo mis manos
se abren  y te sueltan liberando los gestos,
como a una paloma.
No se rogar amor.

Y aunque en mi memoria sigan girando
las ideas dulces,
los proyectos truncos,
la música del alma
que entornó los besos.
 
Si no llegas, aun esperándote,
dejaré de amarte
y de sentir que eres posible.
 
Me quedare dolorida,
pero libre
tratando de levantar mis pasos
de rescatar alientos y
guardar los besos,
de volver a las palabras nuevas,
a los sueños vírgenes
y a los despertares.
 
Si; no estaré rogando amor
ni mendigando caricias...
 
Nuevamente iré a los brazos
de quien crea que en mi muelle
hay amarras para sus velas.
 
No haré penitencias ni moriré de pena
puedo construir una morada nueva
fuerte e intensa como la nuestra
aunque sepa de su fragilidad
en la tormenta.

No se rogar amor.

 
Yuri Tabak
( Poeta Y psicólogo Argentino)

El espejo y la verdad - Concepción Arenal


En uno de los viajes
Que tuvo la mala idea
De hacer no sé con qué objeto
La Verdad sobre la tierra,
Oyó de un espejo amigo
Sentidas y amargas quejas.

«¿De qué me sirve decía
Que, fiel a tus advertencias,
Repita forma y colores
Con semejanza perfecta,

Lo mismo al pobre mendigo
Y al que nada en la opulencia,
Al labrador y al herrero
Como a los reyes y reinas,
Y diga la verdad pura
Sin rodeos ni cautelas?

Vanse de mí satisfechos,
Aunque increíble parezca,
Igualmente los hermosos
Que los de horrible presencia.

Digo a un viejo: «Esa peluca
Se ve desde media legua.»
Y él va muy hueco pensando
«Nadie que es peluca acierta.»

Dígole: «Tienes arrugas»,
A una remilgada vieja,
Y ella piensa allá entre sí:
«Pues tengo la cara tersa.»

Pónese el chato narices,
Otro va y se las cercena,
El gordo se quita carnes,
El que es flaco las aumenta,

Multiplícase el pequeño,
El que es muy alto se resta,
Y, en fin, a ninguno he oído:
«¡Qué feo soy! o «¡qué fea!»

Si algún remedio eficaz
No buscas de esta epidemia,
Teme que tu santo imperio
Del mundo desaparezca.»

«No, respondió la Verdad
Con la faz grave y serena
Mi dominación es justa
Y será por eso eterna.

Si tal vez por excepción
Se sustrae el hombre a ella,
Esta excepción que te irrita
Casos hay en que aprovecha.

Di: ¿si sordo el amor propio
A tus verdades no fuera,
Cómo se consolarían
Los horribles y las feas?

¿Qué mal hay si va una joven,
Muy erguida y satisfecha,
Su fealdad ostentando
Como si fuera belleza?

¡Es ridícula! ¿Qué importa
Siempre que dichosa sea?
Abunda la vanidad
Porque el mérito escasea,
Y en paz vive cada cual
Ignorando su miseria.»

Al ver un ente risible
Que hueco se pavonea,
Más vano por sus defectos
Que otros hay con sus bellezas,

Los sabios de brocha gorda
El absurdo cacarean,
Y el hombre bueno y prudente
Bendice a la Providencia.



Concepción Arenal

Canción Hacia Adentro - Julia de Burgos

¡No me recuerdes! ¡Siénteme!
Hay un sólo trino entre tu amor y mi alma.

Mis dos ojos navegan
el mismo azul sin fin donde tú danzas.

Tu arco-iris de sueños en mí tiene
siempre pradera abierta entre montañas.

Una vez se perdieron mis sollozos,
y los hallé, abrigados, en tus lágrimas.

¡No me recuerdes! ¡Siénteme!
Un ruiseñor nos tiene en su garganta.

Los ríos que me traje de mis riscos,
desembocan tan sólo por tus playas.

Hay confusión de vuelos en el aire?
¡El viento que nos lleva en sus sandalias !

¡No me recuerdes! ¡Siénteme!
Mientras menos me pienses, más me amas.
 Julia de Burgos

El halcón - Der von Kürenberg


Durante más de un año, crié para mí un halcón.
Cuando se me hizo dócil, colmada mi afición,
mi mano de áureas cintas su plumaje ciñó:
se alzó él luego muy alto, y a otra tierra voló.

De allí en más lo vi volar, pleno de belleza.
Llevaba en el pie, de seda una pihuela,
y en su plumaje, flavo el oro refulgía.
¡Que Dios reúna a quienes se ansían cada día!

Der von Kürenberg
(Codex Manesse, siglo XIV / XIV. Jahrhundert)

Las Bodas del Mar - Salvador Rueda



Ya acudes a tu cita misteriosa
con el inquieto mar, luna constante,
y asoma las playas de levante,
hostia de luz, tu cara milagrosa.
 
 



 En la onda azul, cual nacarada rosa,
se abre tu seno con pasion de amante,
y dibuja un reguero rutilante
tu pie sobre la espuma en que se posa.

El agua, como un talamo amoroso,
te ofrece sus cristales movedizos
donde tiendes tu cuerpo luminoso.
 
Y al ostentar desnuda tus hechizos,
el mar, con un abrazo tembloroso,
te envuelve en haz de onduladores rizos ...


Salvador Rueda

Besos salados...


Qué bellos fueron esos besos.
Besos salados, donde el mar nos hizo uno.
Donde el mar fue testigo silencioso
de nuestro gran amor.
Salpicaron nuestro cuerpo,
Bendicieron nuestro amor.
Y muy silenciosa quedaron las aguas,
para dejarnos amar con pasión.
Besos salados, pero muy dulces en su interior,
Dulce como tu boca ,que me despertaba al amor.
Y ya cansados de tanta pasión,
caímos rendidos , muy abrazados, los dos.
Y luego corrimos muy juntos,
y el mar nos recibió,
con la mas bella canción,
que hablaba de nuestro amor.
Besos salados,
besos amados,
que nos recuerda
nuestra pasión.
Y que seguirán viviendo
en nuestro corazón.


Donde comienza el azul...


La vida es fábula, los guiones abundan y
los finales se alteran de manera impredecible...
Imagino acariciar tus colores marrones.
Mis ojos cuentan los días para verte.
Preparo el equipaje cargado de tonos naranjas.
No llevaré toalla.
Risas y nervios.
Insomnio en blanco.
Incertidumbre total.
El calendario se agota lentamente.
Ansiedad y locura.
Alfabeto fabricado entre estrellas y luciérnagas.
La espera llegó.
Asustada.
Palpitando.
Pies apresurados.
Miradas torpes.
Vientre, nido de mariposas.
Me pierdo en tus ojos.
Bebo tus lágrimas.
Diccionario de silencios.
Arrullas mi cuerpo para abrazar mi corazón.
Acaricias mi pelo como nunca lo han hecho.
Beso tus ojos.
Voz apacible.
Brazos protectores.
Movimientos sutiles.
Cuerpos febriles y transparentes,
suspendidos en el eco de una lejanía...
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No Quiero ... Si Quiero - Martha Wolff


No quiero que la casa me gobierne,
 sí gobernar mi casa.

No quiero la eficiencia del detergente,
sí burbujas y colores.

No quiero pisos brillantes,
sí una piel reluciente.

No quiero porcelanas y marfiles,
sí caricias suaves.

No quiero lujos orientales,
sí mil y una noches.

No quiero cuadros valiosos,
sí encuadres en mi alma.

No quiero un dormitorio Luís XV,
sí autentica cama de esponsales.

No quiero muebles de categoría,
sí creatividad y sabiduría.

No quiero plantas artificiales,
sí flores cada día.

No quiero sabanas bordadas,
sí apasionadamente labradas.

No quiero chinelas al pie de mi cama,
sí pies descalzos en la alborada.

No quiero batones de entrecasa,
sí seguridad de desnudez.

No quiero ruleros al acostarme,
sí ensortijados sueños.

No quiero cremas rejuvenecedoras,
sí arrugas de emociones.

No quiero sexo por compromiso,
sí sensuales motivaciones.

No quiero varices serpenteadas,
sí arterias aceleradas.

No quiero fríos besos,
sí labios incitantes.

No quiero alfombras espectaculares,
sí escenas de ocasos.

No quiero cortinas aisladoras,
sí transparencia en mis ventanas.

No quiero pájaros enjaulados,
sí hijos en libertad.

No quiero joyas valiosas,
sí indestructibles alianzas.

No quiero baño de visitas,
sí la intimidad de un baño.

No quiero místicas religiones,
sí adoraciones.

No quiero tacones altos,
sí elevaciones.

No quiero mascaras en las paredes,
sí mis diferentes roles.

No quiero palabras ocultantes,
sí diálogos refrescantes.
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 Martha Wolff

Una carta de mujer - Marceline Desbordes-Valmore

Te escribo, aunque ya sé que ninguna mujer
debe escribir;
lo hago, para que lejos en mi alma puedas leer
cómo al partir.

No he de trazar un signo que en ti mejor grabado
no exista ya.
De quien se ama, el vocablo cien veces pronunciado
nuevo será.

La dicha sea contigo; yo solo he de esperar,
y aunque distante,
yo me diento ir a ti para ver y escuchar
tu paso errante.

¡Jamás la golondrina al cruzar el sendero
pueda atraparte!
Será mi fiel cariño que pasará ligero
para rozarte...

Tú te vas, como todo se va... Su éxodo emprenden
la luz, la flor;
el estío te sigue; las tormentas sorprenden
mi triste amor.

De esperanza y zozobra suspira mientras tanto
el que no ve...
Repartámoslo bien: a mi me queda el llanto,
a ti la fe.

Yo no quiero que sufras, que está muy arraigado
mi amor por ti.
Quien desea dolores para el ser adorado
guarda odio para si.
    Marceline Desbordes-Valmore
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