A pié van mis suspiros - Antonio Gala

A pié van mis suspiros
camino de mi bien.

Antes de que ellos lleguen
yo llegaré.

Mi corazón con alas
mis suspiros a pié.

Abierta ten la puerta
y abierta el alma ten.

Antes de que ellos lleguen
yo llegaré.

Mi corazón con alas
mis suspiros a pié 
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Antonio Gala

Quise una vez - Leon Greiff

Quise una vez y para siempre
-yo la quería desde antaño-
a ésa mujer, en cuyos ojos
bebí mi júbilo y mi daño...

Quise una vez -nunca así quise
ni así querré, como así quiero-
a ésa mujer, en cuyo espíritu
fundí mi espíritu altanero.

Quise una vez y desde nunca
-ya la querré y hasta que muera-
a ésa mujer, en cuya boca
gusté -otoñal- la Primavera.

Quise una vez -nadie así quiso
ni así querrá, que es arduo empeño-
a ésa mujer, en cuyo cálido
regazo en flor ancló mi ensueño.

Quise una vez -jamás la olvide
vivo ni muerto- a ésa mujer,
en cuyo ser de maravilla
remorí para renacer...

Y ésa mujer se llama... Nadie,
nadie lo sepa -Ella sí y yo-.
Cuando yo muera, digas -sólo-
quién amará como él amó?

Leon Greiff

Noche de amor insomne - Federico García Lorca

 
Noche arriba los dos con luna llena,
yo me puse a llorar y tú reías.
Tu desdén era un dios, las quejas mías

momentos y palomas en cadenas.

Noche abajo los dos. Cristal de pena,
llorabas tu por hondas lejanías
sobre tu débil corazón de arena.

La aurora nos unió sobre la cama,
las bocas puestas sobre el chorro helado
de una sangre sin fin que se derrama.

Y el sol entro por el balcón cerrado
y el coral de la vida abrió su rama
sobre mi corazón amortajado.
Federico García Lorca

Sonrisa


eres notas de música

cayendo suavemente

sobre la piel de mi vida

en cada terciopelo

de tu verano de acuarela

en cada sonrisa que pintas

en el cielo lienzo de tu vida

entre paños de rosa purpura

y piedras de agua de rocío

caen delicadas tus notas

en el piano de mi anochecer

unidos en cada caricia del tiempo

pausados entre velas durmientes

sobre  la arena fina de tus playas

que enamoraron el rumbo de mi destino

solo en tus noches encuentro mis días

en un concierto de luz

de sueños, versos y rosas

entre las flores de tus parques

al abrigo de una luna de cuento

que se enamoro de nuestro amor

y nos unió en un destino...
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Epitafio para mi Tumba

Aquí descanso yo: dice Alfonsina
El epitafio claro, al que se inclina.

Aquí descanso yo, y en este pozo,
Pues que no siento, me solazo y gozo.

Los turbios ojos muertos ya no giran,
Los labios, desgranados, no suspiran.

Duermo mi sueño eterno a pierna suelta,
Me llaman y no quiero darme vuelta

Tengo la tierra encima y no la siento,
Llega el invierno y no me enfría el viento.

El verano mis sueños no madura,
La primavera el pulso no me apura.

El corazón no tiembla, salta o late,
Fuera estoy de la línea de combate.

¿Qué dice el ave aquella, caminante?
Tradúceme su canto perturbante:

"Nace la luna nueva, el mar perfuma,
"Los cuerpos bellos báñanse de espuma.

"Va junto al mar un hombre que en la boca
"lleva una abeja libadora y loca:

"Bajo la blanca tela el torso quiere
"El otro torso que palpita y muere.

"Los marineros sueñan en las proas,
"Cantan muchachas desde las canoas.

"Zarpan los buques y en sus claras cuevas
"Los hombres parten hacia tierra nuevas.

"La mujer, que en el suelo está dormida,
"Y en su epitafio ríe de la vida,

"Como es mujer, grabó en su sepultura
"Una mentira aún: la de su hartura".
 
Alfonsina Storni

El Rojo Sol De Un Sueño En El Oriente Asoma - Antonio Machado


El rojo sol de un sueño en el Oriente asoma.
Luz en sueños. ¿No tiemblas, andante peregrino?
Pasado el llano verde, en la florida loma,
acaso está el cercano final de tu camino.
Tú no verás del trigo la espiga sazonada
y de macizas pomas cargado el manzanar,
ni de la vid rugosa la uva aurirrosada
ha de exprimir su alegre licor en tu lagar.
Cuando el primer aroma exhalen los jazmines
y cuando más palpiten las rosas del amor,
una mañana de oro que alumbre los jardines,
¿no huirá, como una nube dispersa, el sueño en flor?
Campo recién florido y verde, ¡quién pudiera soñar aún
largo tiempo en esas pequeñitas
corolas azuladas que manchan la pradera,
y en esas diminutas primeras margaritas! 
Antonio Machado

El teatro de la vida - Charlie Chaplin


La vida es una obra de teatro que no permite ensayos...
Por eso, canta, ríe, baila, llora
y vive intensamente cada momento de tu vida...
...antes que el telón baje
y la obra termine sin aplausos.

¡Hey, hey, sonríe!
más no te escondas detrás
de esa sonrisa...
Muestra aquello que eres, sin miedo.
Existen personas que sueñan
con tu sonrisa, así como yo.

¡Vive! ¡Intenta!
La vida no pasa de una tentativa.

¡Ama!
Ama por encima de todo,
ama a todo y a todos.
No cierres los ojos a la suciedad del mundo,
no ignores el hambre!

Olvida la bomba,
pero antes haz algo para combatirla,
aunque no te sientas capaz.

¡Busca!
Busca lo que hay de bueno en todo y todos.
No hagas de los defectos una distancia,
y si, una aproximación.

¡Acepta!
La vida, las personas,
haz de ellas tu razón de vivir.

¡Entiende!
Entiende a las personas que piensan diferente a ti,
no las repruebes.

¡Eh! Mira...
Mira a tu espalda, cuantos amigos...
¿Ya hiciste a alguien feliz hoy?
¿O hiciste sufrir a alguien con tu egoísmo?

¡Eh! No corras...
¿Para que tanta prisa?
Corre apenas dentro tuyo.

¡Sueña!
Pero no perjudiques a nadie y
no transformes tu sueño en fuga.

¡Cree! ¡Espera!
Siempre habrá una salida,
siempre brillará una estrella.

¡Llora! ¡Lucha!
Haz aquello que te gusta,
siente lo que hay dentro de ti.

Oye...
Escucha lo que las otras personas
tienen que decir,
es importante.

Sube...
Haz de los obstáculos escalones
para aquello que quieres alcanzar.
Mas no te olvides de aquellos
que no consiguieron subir
en la escalera de la vida.

¡Descubre!
Descubre aquello que es bueno dentro tuyo.
Procura por encima de todo ser gente,
yo también voy a intentar.

¡Hey! Tú...
ahora ve en paz.
Yo preciso decirte que... TE ADORO,
simplemente porque existes.
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Charlie Chaplin

Me Tiraste Un Limón Y Tan Amargo - Miguel Hernandez

Me tiraste un limón, y tan amargo,
con una mano cálida y tan pura,
que no menoscabó su arquitectura
y probé su amargura, sin embargo.

Con el golpe amarillo, de un letargo
dulce pasó a una ansiosa calentura
mi sangre, que sintió la mordedura
de una punta de seno duro y largo.

Pero al mirarte y verte la sonrisa
que te produjo el limonado hecho,
a mi voraz malicia tan ajena,

se me durmió la sangre en la camisa,
y se volvió el poroso y áureo pecho
una picuda y deslumbrante pena.

 Miguel Hernandez

Silencio...


Calla!!!
No despiertes a un corazón que duerme,
Un corazón que hace tiempo que quedó en silencio.
Si hubo un soplo de amor, se lo llevó muy lejos el viento.
Ese mismo viento que hace mover la rama de los árboles...
El mismo viento que impulsa al ave hacia la libertad,
el mismo viento que ahoga mi voz cuando te llamo en vano.
El mismo  que arroja a la tierra una tempestad.
Con tu ausencia mataste mi sentimiento de amor
¿cómo es? no lo recuerdo...
no me escucha, no lo escucho.
Tan solo oigo el grito desgarrador
Del absoluto silencio.


 

Tu Corazón Una Naranja Helada - Miguel Hernandez


Tu corazón, una naranja helada
con un dentro sin luz de dulce miera
y una porosa vista de oro: un fuera
venturas prometiendo a la mirada.

Mi corazón, una febril granada
de agrupado rubor y abierta cera,
que sus tiernos collares te ofreciera
con una obstinación enamorada.

¡Ay, qué acometimiento de quebranto
ir a tu corazón y hallar un hielo
de irreductible y pavorosa nieve!

Por los alrededores de mi llanto
un pañuelo sediento va de vuelo
con la esperanza de que en él lo abreve.
Miguel Hernández
De El Rayo que no cesa 
(1934-1035)

Pingüino - Pablo Neruda


Ni bobo ni niño ni negro
ni blanco sino vertical
y una inoncencia interrogante
vestida de noche y de nieve.
Ríe la madre al marinero,
el pescador al astronauta,
pero no ríe el niño niño
cuando mira al pájaro niño
y del océano en desorden
inmaculado pasajero
emerge de luto nevado.

Fui yo sin duda el niño pájaro
allá en los fríos archipiélagos:
cuando él me miró con sus ojos,
con los viejos ojos del mar:
no eran brazos y no eran alas,
eran pequeños remos duros
los que llevaba en sus costados:
tenía la edad de la sal,
la edad del agua en movimiento
y me miró desde su edad:
desde entonces sé que no existo,
que soy un gusano en la arena.

Las razones de mi respeto
se mantuvieron en la arena:
aquel pájaro religioso
no necesitaba volar,
no necesitaba cantar
y aunque su forma era visible
sangraba sal su alma salvaje
como si hubieran cercenado
una vena del mar amargo.

Pingüino, estático viajero,
sacerdote lento del frío:
saludo tu sal vertical
y envidio tu orgullo emplumado.



 
Pablo Neruda

Juan Ramón Jiménez - Federico García Lorca


En el blanco infinito,
nieve, nardo y salina,
perdió su fantasía.
El color blanco, anda,
sobre una muda alfombra
de plumas de paloma.
Sin ojos ni ademán,
inmóvil sufre un sueño.
Pero tiembla por dentro.
En el blanco infinito,
¡qué pura y larga herida
dejó su fantasía!
En el blanco infinito.
Nieve. Nardo. Salina.

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Federico García Lorca

En Azul - Carlos López Narváez

 
Azul como el delirio, azul como la hora
en que cruza tu sombra mi fiebre desvelada;
azul como el más bello cuento de Scherezada,
azul como la noche de una leyenda mora.


Azul como la llama convulsa que devora
la mirra alucinante de la orgía sagrada,
parece que de todo lo azul fuese formada
la veste que te ciñe sensual y triunfadora.

De cálidas neblinas irrigan un paisaje
fugaz y caprichoso los visos de tu traje;
el aire entre sus pliegues tornasola suspiros…

Y bajo la tormenta que aviva el sortilegio,
tu cuerpo resplandece, desnudo, lácteo, egregio,
prisionero en un móvil palacio de zafiros.
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Carlos López Narváez 
(1897-1971)

El hada color de rosa - Delmira Agustini

. . . El hada color de rosa que mira como un diamante,
el hada color de rosa que charla como un bulbul.

A mi palacio una aurora llegó en su carro brillante,
Esparciendo por mis salas un perfume de Stambul.

. . . Toma - y una esbelta lira de oro me dió - en ella cante
la musa de tus ensueños sus parques, el cisne azul.

Que tiene en los lagos de oro su cuello siempre al levante,
Y Helena que pasa envuelta en la neblina de un tul.

. . . Busca la rima y el ritmo de un humo, de una fragancia,
y en perlas de luz desgrana las risas de Estravagancia.

Que muestra los dientes blancos á Zoilo de adusto ceño.
canta en la aurora rosada, canta en la tarde de plata

Y cuando el sol, como un rey, muera en su manto escarlata,
mientras que la noche llega, ensaya un ritmo y un sueño!

Cromatismo - Marisa Carbajo Lobo

 Tu piel es como nácar y canela;
la tentación, color verde manzana;
el amor es de intenso color grana
y de ácido limón cuando se encela.

Las dudas, de un color verde ciruela;
color pardo, el orgullo o avellana;
gris plomo, la rutina. Y la desgana,
de un tenue rosa palo de acuarela.
Es blanca la ilusión, blanca y con velo,
y la ilusión perdida, blanco roto,
y crudo es el color del desconsuelo.
Y el recuerdo de aquel amor remoto,
color sepia, y a veces, color cielo,
y cárdena la herida que me noto.

Marisa Carbajo Lobo 

Gracias Andres

El espejo de agua - Vicente Huidobro

Mi espejo, corriente por las noches,
se hace arroyo y se aleja de mi cuarto.

Mi espejo, más profundo que el orbe
donde todos los cisnes se ahogaron.

Es un estanque verde en la muralla
y en medio duerme tu desnudez anclada.

Sobre sus olas, bajo cielos sonámbulos,
mis ensueños se alejan como barcos.

De pie en la popa siempre me veréis cantando.
Una rosa secreta se hincha en mi pecho
y un ruiseñor ebrio aletea en mi dedo.

Vicente Huidobro
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