Elegía del niño marinero - Rafael Alberti

Marinerito delgado,
Luis Gonzaga de la mar,
¡qué fresco era tu pescado,
acabado de pescar!
 
Te fuiste, marinerito,
en una noche lunada,
¡tan alegre, tan bonito,
cantando, a la mar salada!
¡Qué humilde estaba la mar!
¡Él cómo la gobernaba!
 
Tan dulce era su cantar,
que le aire se enajenaba.
Cinco delfines remeros
su barca le cortejaban.
Dos ángeles marineros,
invisibles, la guiaban.
 
Tendió las redes, ¡qué pena!,
por sobre la mar helada.
Y pescó la luna llena,
sola en su red plateada.
¡Qué negra quedó la mar!
¡La noche qué desolada!
Derribado su cantar,
la barca fue derribada.
 
Flotadora va en el viento
la sonrisa amortajada
de su rostro. ¡Qué lamento
el de la noche cerrada!
 
¡Ay mi niño marinero,
tan morenito y galán,
tan guapo y tan pinturero,
más puro y bueno que el pan!
 
¿Qué harás pescador de oro,
allá en los valles salados
del mar? ¿Hallaste el tesoro
secreto de los pescados?
 
Deja, niño, el salinar
del fondo, y súbeme al cielo
de los peces y, en tu anzuelo,
mi hortelanita del mar.

Rafael Alberti

6 comentarios:

pluvisca dijo...

Me transmite mucha ternura, es preciosa.

Un abrazo de osa

Ŧirєηzє dijo...

rafael alberti y sus palabras que siempre suenan a musica....
que lindo...
un abrazo...

Teresa dijo...

Gracias hadita...

un beso

Teresa dijo...

Ŧirєηzє, se que te gusta Rafael Alberti, en otra ocasión también hiciste un comentario... Gracias

Un beso

ANTONIO MARSET dijo...

Una vez más, hay que aprender. Magnifica elegía.

Teresa dijo...

Marset, todos los días aprendemos algo nuevo, desde el principio hasta el final de nuestra vida...

Un beso

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