Casa de muñecas - Amparo Amorós



Homenaje a Hennik Ibsen

Pero tú, Nora, sal, abre esa puerta
aunque te tiemble el pulso, ábrete paso,
crece, madura, ser mujer acaso,
sea afirmarse en una herida abierta.

Deja, atrás esa trampa que encubierta 
te encarcela en su horizonte escaso
sometiendo tus sueños al fracaso
de una prisión dorada, pero cierta.

No vuelvas la cabeza si no quieres 
que en sal, se esculpa, yerma, tu estatura.

Esa fuerza naciente que ahora eres
no ha de rendir el árbol de su altura.
 
Tienes la tierra ante tus pies: ¡avanza! 
He puesto en tu coraje, mi esperanza.



Amparo Amorós

3 comentarios:

Nacida en África dijo...

Mi querida Teresa: Hacía tiempo que no sabía de ti y espero y deseo que todo esté bien.

Has elegido un buen poema de aquellos que suavemente de van indicando los pasos que debes de dar para seguir creciendo. Ha sido una buena elección.

Brisas y besos.

Malena

Montse dijo...

Hola Teresa, me alegra mucho que estés de nuevo por aquí y, además, con este hermoso poema sobre la obra de Ibsen que tanto me gusta.
Mil besos, preciosa!

Ana Márquez dijo...

Ser mujer, acaso, sea afirmarse en una herida abierta...

Me quedo con ese verso para de luz a algún sueño. Gracias, guapa! :-) Espero que estés bien, besos.

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