Se miran, se presienten, se desean - Oliverio Girondo

 
Se miran, se presienten, se desean,
se acarician, se besan, se desnudan,
se respiran, se acuestan, se olfatean,
se penetran, se chupan, se demudan,
se adormecen, se despiertan, se iluminan,
se codician, se palpan, se fascinan,
se mastican, se gustan, se babean,
se confunden, se acoplan, se disgregan,
se aletargan, fallecen, se reintegran,
se distienden, se enarcan, se menean,
se retuercen, se estiran, se caldean,
se estrangulan, se aprietan se estremecen,
se tantean, se juntan, desfallecen,
se repelen, se enervan, se apetecen,
se acometen, se enlazan, se entrechocan,
se agazapan, se apresan, se dislocan,
se perforan, se incrustan, se acribillan,
se remachan, se injertan, se atornillan,
se desmayan, reviven, resplandecen,
se contemplan, se inflaman, se enloquecen,
se derriten, se sueldan, se calcinan,
se desgarran, se muerden, se asesinan,
resucitan, se buscan, se refriegan,
se rehuyen, se evaden, y se entregan.

Oliverio Girondo

Retornos del amor tal como era - Rafael Alberti


Eras en aquel tiempo rubia y grande,
sólida espuma ardiente y levanta

Parecías un cuerpo desprendido
de los centros del sol, abandonado
por un golpe de mar en las arenas.

Todo era fuego en aquel tiempo. Ardía
la playa en tu contorno. A rutilantes
vidrios de voz quedaban reducidos
las algas, los moluscos y las piedras
que el oleaje contra ti mandaba.

Todo era fuego, exhalación, latido
de onda caliente en ti. Si era una mano
la atrevida o los labios, ciegas ascuas,
voladoras, silbaban por el aire.
 
Tiempo abrasado, sueño consumido.

Yo me volqué en tu espuma en aquel tiempo.
Rafael Alberti

Visión y plegaria - Dylan Thomas


Quien
eres tú
tú que naces
en el cuarto vecino
tan patente en mi cuarto
que alcanzo a oír el vientre
cuando se abre y la sombra que avanza
sobre el fantasma y el hijo que desciende
tras la pared delgada como un hueso de jilguero
en el cuarto sangrante del nacimiento oculto
para el incendio y el girar del tiempo
la huella del corazón humano
no venera el bautismo
sino la sola sombra
cuando bendice
a la salvaje
criatura

Dylan Thomas

Por si acaso - Wislawa Szymborska


Pudo haber ocurrido.
Tenía que ocurrir.
Ocurrió ayer. Después. Más cerca, más lejos,
no te ha ocurrido a ti.
Te salvaste por ser el primero.
Te salvaste por ser el último.
Porque solo, porque la gente, porque a la derecha,
porque a la izquierda.
Porque llovía, porque hacía sombra.
Porque era un día soleado,
Por suerte estaba el bosque.
Por suerte no había árboles
Por suerte una vía, un gancho, un polín, un freno,
un marco, una curva, un milímetro, un segundo.
Por suerte la navaja flotaba en el agua.
Por lo tanto, porque, a pesar de.
Lo que hubiera ocurrido si fuera la mano, el pie,
un paso más, o por un pelo,
más la suerte que las circunstancias.
¿Existes, pues? Desde un instante entreabierto.
Te pusieron la red de un solo hueco
y te salvaste por él.
No lo puedo creer, ni lo puedo callar.
Escúchame:
Que rápido palpita en mí tu corazón.



Wislawa Szymborska

Ante ti - Carmen Conde


Porque siendo tu el mismo, eres distinto 
y distante de todos los que miran 
esa rosa de luz que viertes siempre 
de tu cielo a tu mar, campo que amo. 

Campo mío, de amor nunca confeso; 
de un amor recatado y pudoroso 
como virgen antigua que perdura 
en mi cuerpo contiguo al tuyo eterno. 

He venido a quererte, a que me digas 
tus palabras de mar y de palmeras; 
tus molinos de lienzo que salobres 
me refrescan la sed de tanto tiempo. 

Me abandono en tu mar, me dejo tuya 
como darte hay que hacerlo para serte 
si cerrara los ojos quedaría 
hecha un ser y una voz: ahogada viva. 

¿He venido, y me fui: me iré mañana 
y vendré como hoy...?, ¿qué otra criatura 
volverá para tí, para quedarse 
o escaparse en tu luz hacia lo nunca?.



Carmen Conde

Mientras amor con deleitoso engaño - Hernando de Acuña


Mientras amor con deleitoso engaño
daba color a la esperanza mía,
el seso, lo mejor que él entendía,
declarar procuró mi mal extraño.

Pero ya que llegar a ser tamaño
le vio, y que iba creciendo cada día,
dejó la menos necesaria vía
por más considerar el propio daño.

Desde allí, va en silencio y noche escura,
con mil acuerdos de mi bien pasado
y del presente mal, paso mi vida,

que en tal extremo está de desventura,
que, si hay firmeza en miserable estado,
ni puedo ya subir ni dar caída.


Hernando de Acuña

Hernando de Acuña (1518-1580). Poeta español.

Nació en Valladolid, España en 1528. Falleció en Granada posiblemente en 1580.

Además de gran poeta, fue un excelente hombre de armas. Combatió en Italia y Alemania. Fue coetáneo y amigo de Gracilazo de la Vega.

Como traductor nos dejó obras clásicas de los grandes escritores latinos e italianos, como las Heroidas, de Ovidio, Orlando el enamorado y el Caballero libertado, de Oliver Marche, en donde se nota la influencia de Virgilo e, incluso, de su amigo Gracilazo de la Vega.

Entre sus propias obras se destacan la Fábula de Narciso, la Contienda de Ayax y Telamonio y Ulises. Pero es más conocido por sus admirables sonetos, sus églogas y elegías, algunas de ellas dedicadas al Emperador Carlos V.
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