Teoría - José Hierro

Un instante vacío
de acción puede poblarse solamente
de nostalgia o de vino.
Hay quien lo llena de palabras vivas,
de poesía (acción
de espectros, vino con remordimiento).

Cuando la vida se detiene,
se escribe lo pasado o lo imposible
para que los demás vivan aquello
que ya vivió (o que no vivió) el poeta.
Él no puede dar vino,
nostalgia a los demás: sólo palabras.
Si les pudiese dar acción...

La poesía es como el viento,
o como el fuego, o como el mar.
Hace vibrar árboles, ropas,
abrasa espigas, hojas secas,
acuna en su oleaje los objetos
que duermen en la playa.
La poesía es como el viento,
o como el fuego, o como el mar:
da apariencia de vida
a lo inmóvil, a lo paralizado.
Y el leño que arde,
las conchas que las olas traen o llevan,
el papel que arrebata el viento,
destellan una vida momentánea
entre dos inmovilidades.

Pero los que están vivos,
los henchidos de acción,
los palpitantes de nostalgia o vino,
esos... felices, bienaventurados,
porque no necesitan las palabras,
como el caballo corre, aunque no sople el viento,
y vuela la gaviota, aunque esté seco el mar,
y el hombre llora, y canta,
proyecta y edifica, aun sin el fuego.


 
José Hierro
(Del "Libro de las alucinaciones" 1964 )

El amor te convierte en rosal - Gloria Fuertes

El amor te convierte en rosal
y en el pecho te nace
esa espina robusta como un clavo
donde el demonio cuelga su uniforme.

Al tocar lo que amas te quemas los dedos,
y sigues, sigues, sigues hasta abrasarte todo;
después,
              ya en pie de nuevo,
tu cuerpo es otra cosa,
...es la estatua de un héroe muerto en algo,
al que no se le ven las cicatrices.
Gloria Fuertes

A ti, que nacerás dentro de un siglo - Marina Tscetáieva


A ti, que nacerás dentro de un siglo,
cuando de respirar yo haya dejado,
de las entrañas mismas de un condenado a muerte,
con mi mano te escribo:

¡Amigo, no me busques! ¡Los tiempos han cambiado
y ya no me recuerdan ni los viejos!
¡No alcanzo con la boca las aguas de Leteo!
Extiendo las dos manos.

Tus ojos: dos hogueras,
ardiendo en mi sepulcro -el infierno-
y mirando a la de las manos inmóviles,
la que murió hace un siglo.

En mis manos -un puñado de polvo-
mis versos. Adivino que al viento
buscarás mi casa natal.
O mi casa mortuoria.

Orgullo: cómo miras a las mujeres,
las vivas, las felices; Yo capto las palabras:
"¡Impostoras! ¡Ya todas estáis muertas!
Sólo ella está viva.

Igual que un voluntario la he servido.
Conozco sus anillos y todos sus secretos.
¡Ladronas de los muertos!
¡De ella son los anillos!"
  
Marina Tscetáieva

Podría estar más sola sin mi soledad - Emily Dickinson

 Podría estar más sola sin mi soledad,
tan habituada estoy a mi destino,
tal vez la otra paz,
podría interrumpir la oscuridad
y llenar el pequeño cuarto,
demasiado exiguo en su medida
para contener el sacramento de él,

No estoy habituada a la esperanza,
podría entrometerse en su dulce ostentación,
violar el lugar ordenado para el sufrimiento,

Sería más fácil fallecer con la tierra a la vista,
que conquistar mi azul península,
perecer de deleite. 
Emily Dickinson 

El Fuerte Lazo - Juana de Ibarbourou


Crecí
Para tí.
Tálame. Mi acacia
Implora a tus manos su golpe de gracia.
Florí
Para tí.
Córtame. Mi lirio
Al nacer dudaba ser flor o ser cirio.

Fluí
Para tí.
Bébeme. El cristal
Envidia lo claro de mi manantial.

Alas di
Por tí.
Cázame. Falena,
Rodeo tu llama de impaciencia llena.
              Por ti sufriré.
¡Bendito sea el daño que tu amor me dé!
¡Bendita sea el hacha, bendita la red,
Y loadas sean tijera y sed!

            Sangre del costado
           Manaré, mi amado.
¿Qué broche más bello, qué joya más grata,
Que por ti una llaga color escarlata?

En vez de abalorios para mis cabellos,
Siete espinas largas hundiré entre ellos,
Y en vez de zarcillos pondré en mis orejas
Como dos rubíes dos ascuas bermejas.

          Me veras reír.
          Viéndome sufrir.

          Y tú llorarás
Y entonces... ¡más mío que nunca serás!

Juana de Ibarbourou

Dile que no me tema, amor, Y dile - Julia Prilutzky


Dile que no me tema, amor, y dile
que estoy a su lado como el aire,
como un cristal de niebla o como el viento
que se aquieta la tarde.
 
Dile que no me huya, amor, y dile
que no me vuelva a herir, que no me aparte,
que soy el brillo húmedo en sus ojos
y el latido en su sangre.
 
Dile que no me aleje, amor, y dile
que yo soy el umbral de su morada,
el agua de su sed
y aquel único pan para su hambre,
 
Dile que no se oculte, amor, y dile
que ya no tengo rostro ni señales
de haber vivido antes de quererme.
 
De haber vivido, antes.
 
Dile que no recuerde y dile
que no respire, amor, sin respirarme.
Julia Prilutzky

Desembocadura - Eileen Ovalle


Vamos a encontrarnos
como el agua . . .
que se une con la arena
como el mar . . .

Para hacer fluir amor
la vida entera . . .
bajo el cielo despejado
en tu mirar . . .

Deja que la lluvia
te acaricie . . .
con sus gotas . . .
de total fragilidad . . .

Mientras va cayendo
como sueños . . .
que se mezclan
con tu intimidad . . .!
Eileen Ovalle

Viceversa - Mario Benedetti


Tengo miedo de verte
necesidad de verte
esperanza de verte
desazones de verte
tengo ganas de hallarte
preocupación de hallarte
certidumbre de hallarte
pobres dudas de hallarte
tengo urgencia de oírte
alegría de oírte
buena suerte de oírte
y temores de oírte
o sea
resumiendo
estoy jodido
y radiante
quizá más lo primero
que lo segundo
y también
viceversa.
Mario Benedetti

Me dueles - Jaime Sabines



Mansamente, insoportablemente, me dueles.
Toma mi cabeza. Córtame el cuello.
Nada queda de mí después de este amor.

Entre los escombros de mi alma, búscame,
escúchame.
En algún sitio, mi voz sobreviviente, llama,
pide tu asombro, tu iluminado silencio.

Atravesando muros, atmósferas, edades,
tu rostro (tu rostro que parece que fuera cierto)
viene desde la muerte, desde antes
del primer día que despertara al mundo.

¡Qué claridad de rostro, qué ternura
de luz ensimismada,
qué dibujo de miel sobre hojas de agua!

Amo tus ojos, amo, amo tus ojos.
Soy como el hijo de tus ojos,
como una gota de tus ojos soy.
Levántame. De entre tus pies levántame, recógeme,
del suelo, de la sombra que pisas,
del rincón de tu cuarto que nunca ves en sueños. 
Levántame. Porque he caído de tus manos
y quiero vivir, vivir, vivir.
 Jaime Sabines

A veces huyo - Carmen Matute

A veces huyo
por intrincados caminos
construidos de palabras,
que me llevan
a los páramos de nadie.
Durante breves momentos
siendo este precario puente
hacia los otros,
con las palabras
que me crecen como ramas
en la boca,
y me sacan
de mi silueta
de animal desnudo.
Desde esta orilla solitaria
agito mis palabras mínimas
como banderas blancas
entregadas a un sueño,
y por algún tiempo
logro fugarme
en las palabras,
hermosas.
Carmen Matute
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