Las Tres Lágrimas - Vera Regina Marçallo Gaetani


La primera lágrima brotó
tan de repente
que asustada rodó,
desempeñándose en tropiezos
de mi rostro joven y ardiente.


La segunda, ya no tan loca,
miró para un lado y para el otro
después descendió agarrándose
 pero murió en mi boca.


 La tercera vino serena,
conociendo la situación.


Paseó, tan despacio,
 mi rostro todo ensopando
que nunca pude borra
las marcas que fue dejando.





Vera Regina Marçallo Gaetani
(Poesia sacada de la Antologia "Poesia Brasileña Para El Nuevo Milenio" Brasil/Cuba)

Acabar con todo - Octavio Paz


Dame, llama invisible, espada fría,
tu persistente cólera,
para acabar con todo,
oh mundo seco,
oh mundo desangrado,
para acabar con todo.

Arde, sombrío, arde sin llamas,
apagado y ardiente,
ceniza y piedra viva,
desierto sin orillas.

Arde en el vasto cielo, laja y nube,
bajo la ciega luz que se desploma
entre estériles peñas.

Arde en la soledad que nos deshace,
tierra de piedra ardiente,
de raíces heladas y sedientas.

Arde, furor oculto,
ceniza que enloquece,
arde invisible, arde
como el mar impotente engendra nubes,
olas como el rencor y espumas pétreas.


Entre mis huesos delirantes, arde;
arde dentro del aire hueco,
horno invisible y puro;
arde como arde el tiempo,
como camina el tiempo entre la muerte,
con sus mismas pisadas y su aliento;
arde como la soledad que te devora,
arde en ti mismo, ardor sin llama,
soledad sin imagen, sed sin labios.


Para acabar con todo,
oh mundo seco,
para acabar con todo. 


Octavio Paz

El viaje - Jorge Bousoño

Partiré próximamente
de viaje contigo, vida
mano a mano, yo contigo
sin boleto de regreso.

Mi botín está repleto
(hojas secas, raíces, surcos)
cultivar más asperezas
sería tonto, sí, absurdo
demasiadas tristezas
ya hemos guardado.

Retando todo tiempo vas
entre dedos los recuerdos
los momentos, las vivencias
más, ni por tu mente pase
volver a desempacar. 
Jorge Bousoño

Ya Nunca Más Diré: Todo Termina - Antonio Gala

Ya nunca más diré: «Todo termina»,
sino: «Sonríe, alma, y comencemos.»
En nuevas manos pongo nuevos remos
y nuevas torres se alzan de la ruina.

Otra alegre mañana determina
el corazón del mundo y sus extremos.
Juntos, alma, tú y yo inauguraremos
este otro amor y su preciosa espina.

Para mirar mi muerte atrás miraba
y encontré renaciente la llanura
y sellada la boca de mi herida.

Ni el nombre sé yo ya de quien amaba,
desmemoriado y terco en la aventura
de que quien me mató me dé la vida.

Antonio Gala

Una Rosa y Milton - Jorge Luis Borges

De las generaciones de las rosas
que en el fondo del tiempo se han perdido
quiero que una se salve del olvido,
una sin marca o signo entre las cosas

Que fueron. El destino me depara
este don de nombrar por vez primera
esa flor silenciosa, la postrera
rosa que Milton acercó a su cara.

Sin verla. Oh tú bermeja o amarilla
o blanca rosa de un jardín borrado,
deja mágicamente tu pasado.

Inmemorial y en este verso brilla,
oro, sangre o marfil o tenebrosa
como en sus manos, invisible rosa.
 Jorge Luis Borges

Saber de ti - Ricardo Sotillo

 
Me gustaría saber de ti,
saber que todo en tu vida
marcha sobre ruedas para
poder cambiarlas por alas.
 
Quisiera mandarte un saludo,
para que te refresque el alma y la memoria.
 
Me gustaría que cada día
vayas cumpliendo poco a poco
cada uno de tus sueños,
para que así te dure el regusto toda la vida.
 
Pero, sobre todo, lo que quiero es
que sigas respirando el mismo aire
que me da vida unas 15 veces por minuto,
que tu corazón te impulse
con suficiente fuerza unas 80 veces por minuto,
que tus ojos se abran y cierren
parpadeando un millar de veces al día
y que de vez en cuando,
sólo de vez en cuando,
aunque sea sólo una vez más en tu vida,
recuerdes, sonrías y me escribas.

Ricardo Sotillo

La Rosa Del Jardinero - Serafín y Joaquín Alvarez Quintero



Era un jardín sonriente;
era una tranquila fuente
        de cristal;
era a su borde asomada,
una rosa inmaculada
        de un rosal.
Era un viejo jardinero
que cuidaba con esmero
        del vergel,
y era la rosa un tesoro
de más quilates que el oro
        para él.
  A la orilla de la fuente
un caballero pasó,
y la rosa dulcemente
de su tallo separó.
Y al notar el jardinero
que faltaba en el rosal,
cantaba así, plañidero,
receloso de su mal:
  —Rosa la más delicada
que por mi amor cultivada
        nunca fue;
rosa, la más encendida,
la más fragante y pulida
        que cuidé;
blanca estrella que del cielo
curiosa del ver el suelo
        resbaló;
a la que una mariposa
de mancharla temerosa
        no llegó.
  ¿Quién te quiere? ¿Quién te llama
por tu bien o por tu mal?
¿Quién te llevó de la rama
que no estás en tu rosal? 

Serafín y Joaquín Alvarez Quintero

La Caricia Perdida - Alfonsina Storni


Se me va de los dedos la caricia sin causa,
se me va de los dedos... En el viento, al pasar,
la caricia que vaga sin destino ni objeto,
la caricia perdida ¿quién la recogerá?

Pude amar esta noche con piedad infinita,
pude amar al primero que acertara a llegar.
 
Nadie llega. Están solos los floridos senderos.
 
La caricia perdida, rodará... rodará...

Si en los ojos te besan esta noche, viajero,
si estremece las ramas un dulce suspirar,
si te oprime los dedos una mano pequeña
que te toma y te deja, que te logra y se va.

Si no ves esa mano, ni esa boca que besa,
si es el aire quien teje la ilusión de besar,
oh, viajero, que tienes como el cielo los ojos,
en el viento fundida, ¿me reconocerás?

Alfonsina Storni
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